miércoles, 15 de enero de 2014

El penalty lo falla quien lo tira


Final del mundial. Uno abajo. Minuto 91 del partido. Penalty a favor. Colocas el balón. Cuentas siete pasos para atrás. Miras la portería. Miras al cielo. Miras el balón. Suena el silbato. Corres con la vista fija en la pelota y… ¡Fuera! Mandas la pelota a la tercera gradería. Si fuera baseball habrías conseguido un home run. Todo el mundo se echa las manos a la cabeza mientras la afición contraria estalla de alegría. Tus compañeros no quieren ni mirarte. Y entonces se acerca tu entrenador y te dice: No te preocupes, el penalty lo falla quien lo tira.

Menuda chorrada. Está claro que el que no lo tira no lo puede fallar. Eso es cierto, pero lo que nos cuesta más aceptar es que el que lo tira también lo puede fallar. Meter un gol desde el punto de penalty parece la cosa más fácil del mundo. Tienes una portería del tamaño del arco iris y solo un tío en medio. Lo podría meter hasta mi ahijado de 8 años. No te digo yo que no. Pero en el Barça los tira Messi y en el Madrid los tira CR7. Los tira el mejor. Por algo será. Cuando el entrenador elige al que va a chutar tiene algo en la cabeza, los penalties también se fallan.

De la misma manera, cuando compras acciones, bonos o cualquier otro activo financiero, la rentabilidad va directamente liga al riesgo. ¿Eso qué quiere decir? Pues que cuanto más riesgo, más dinero ganas. Si lo ganas, claro. Tenía un amigo que se dedicaba a esto y me contaba las peloteras que se pillaba con sus clientes cuando perdían dinero. El trataba de explicarles que cuando juegas a bolsa, también puedes perder. Sino todo el mundo jugaría. Pero no había forma de que lo entendieran.

Y tú dirás, ¿para que me cuenta todo esto si no juego a futbol ni en la bolsa? Pues porque en mi día a día me pasa lo mismo y estoy seguro de que a ti también. Muchas veces tomas decisiones y haces cosas pensando en lo que vas a ganar. Pero no tienes en cuenta que también está la posibilidad de perder. Una entrevista de trabajo te puede salir mal y puedes meter la pata entrándole al amor de tu vida. Parece obvio. Pero cuando te pasa te pilla por sorpresa. Te vuelves para el banquillo con las manos en la cabeza y diciendo: ¡qué tonto que soy! ¿cómo he podido fallar eso? Te sientes bastante mal y tu cerebro, que como ya hemos dicho está pensado para sobrevivir, te dice: mejor no lo vuelvas a intentar y así nos ahorramos la vergüenza.

Y en este momento es cuando tiene que aparecer tu entrenador interior y decírtelo: el penalty sólo lo falla el que lo tira. La única forma de conseguir ese trabajo era ir a la entrevista y la única forma de conquistar a esa persona era entrándole. La única forma de marcar el penalty es chutar. Y si,  cuando chutas puedes fallar. De hecho estoy seguro de que aún te quedan muchos tiros que fallar. Pero si quieres marcar gol, si quieres conseguir lo que quieras en la vida, sólo hay un camino: planta el balón y coge carrerilla. Mira a la portería de la vida y dile como diría Robe: no creas que estoy huyendo si me ves retroceder, espera, estoy cogiendo carrera. 

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